ASOCIACION LITERARIA Y CULTURAL
"CAFE COMPAS"


III Certamen literario Café Compás

           

La autoescuela

Raúl Rubio Escudero

 

-VENGO DE LA PARROQUIA de hacer unos arreglos florales y traigo un disgusto, Moisés.

- Ya te ha vuelto a decir la Chelo que eras una marrana porque tus jarrones tienen sarro.

- No, no, es por el niño; dice don Ovidio que está muy cambiado; ya no quiere dar catequesis a los niños pequeños y cuando toca en el coro lo hace con la guitarra desafinada. Don Ovidio le preguntó por qué había desaflojado las cuerdas y él le contestó -como Nirvana-.

- ¿Y qué?

- ¿Y qué?; dice don Ovidio que eso del nirvana es el paraíso donde van los miembros de una secta de esas cuando se mueren. Me ha preguntado si le hemos notado algo raro últimamente; don Ovidio cree que puede estar metido en una secta.

- La verdad es que últimamente sí que ha cambiado, ya no se viste igual, no se peina igual, pero eso es normal en un chico de dieciocho años.

- Pues a mí no me parece normal que se haya teñido el pelo de amarillo, se haya puesto un pendiente mío en la ceja y esas palabras que utiliza: trompo, doble embrague, no sé qué significa, pero no suenan nada bien, y todo desde que está en esa autoescuela.

- No te preocupes Milagros, no creo que sea para tanto, esas palabras serán cosas que ha introducido el nuevo código de circulación que no había cuando yo saqué el carnet. En cuanto al pelo no se lo ha teñido de amarillo sino de rubio, y el pendiente que yo te regalé, son modas; me recuerdo yo cuando tenía su edad, con una camisa morada, pantalones de campana, fumando María y a vueltas con el LSD todo el día, créeme; yo sé lo que es eso del nirvana y no estaba en una secta.

- ¿Fumando María?

- He querido decir fumando con María.

- Una novia tuya, ¡vaya hombre!, nunca me habías hablado de esa María.

- No era novia, era una compañera fiel.

- Y ¿qué fue de ella?

- Se quemó-. (risas).

- Vaya una gracia; pobre mujer.

- Olvídalo Milagros.

- LSD.

- ¿Cómo?

- Has dicho a vueltas con el LSD todo el día.

- Sí, ¡un modelo de coche que hacía Fiat!

- Bueno, es igual, sigo pensando que no teníamos que haber apuntado al niño en una autoescuela que se llama "A toda ostia". ¡Si se entera don Ovidio!

- No empecemos Milagros, no empecemos; ya te dijo la hija de mi primo Andrés, que nos va a salir más barato, además cuando le preguntamos por el nombre nos comentó que se llama así porque la gente saca el carnet muy rápido. Nadie se va a enterar en la parroquia.

* * * *

- Vengo de la parroquia de hacer unos arreglos florales y traigo un disgusto, Moisés.

- Ya te ha vuelto a decir la Chelo que no tienes sentido de la composición floral.

- No, no, es por el niño. don Ovidio se enteró que está en esa autoescuela.

- ¿Y qué?

- Me pregunto qué pretendíamos al matricular al niño en una autoescuela que se llama "A toda ostia".

- ¿Le contestaste que es la hija de mi primo Andrés...?

- Sí, pero creo que no lo entendió porque fue a la autoescuela a buscar al niño. ¡Ay, Moisés, que el niño está metido en una secta!

- Pero, ¿qué dices, Milagros?

- Que sí, que sí, que don Ovidio dijo que en vez de clases, estaban proyectando una película "La secta" y la protagonista era la hija de tu primo, que es la líder espiritual de la secta y todas la conocen como la Princesa Guarrindongui.

- ¡Pero qué estás diciendo Milagros!

- Que sí, que sí, Moisés, que la hija de tu primo hace budú para que a las mujeres las estallen los pechos y a los hombres le salgan furúnculos en sus partes, y cuando intentan realizar el acto sexual se les revientan los furúnculos y sale ketchup.

- ¿ketchup?

- ketchup, Moisés.

- Creo que le voy a pegar un guantazo que se le van a afinar las cuerdas de la guitarra.

* * * *

- Pero, ¿qué has hecho, hijo mío?, no ves que nos vas a matar a tu padre ya mí.

- ¡Pero si yo no he hecho nada!

- ¡Que no levantes la voz a tu madre!

- Mirad, no sé lo que os pasa, pero creo que tiene algo que ver con el cura loco ese. Esta tarde ha ido a la autoescuela y nos ha montado un pollo que te cagas; sin venir a cuento se ha liado a decir que el peso de la justicia divina caería sobre nosotros y cosas así. Luego ha intentado sacarme de la autoescuela y le he mandado a tomar por el culo.

- ¡Que no hables así delante de tu madre!

- Dinos la verdad, hijo; ¿estás metido en una secta?

- ¡Pero qué dices, mamá!

- Sí hijo, dice don Ovidio que esa autoescuela es una secta, y que Andrea es la líder la secta, que todos la conocéis como La Princesa Guarrindongui.

- Ya sabía yo que tenía que ver con el cura loco. Todas las tardes después de las clases, Andrea nos proyecta una película de las que hacía ella con un grupo de amigos muy alternativos que tenía en Bilbao, hacían un cine Gore muy Underground.

- ¡Que te he dicho que no digas palabras delante de tu madre!

- Andergraun; pero ¿qué cosas son esas, hijo mío?

- No son más que películas, Andrea es la protagonista de las películas. El otro día el cura ese se debió colar en la autoescuela a ver "La secta" que forma parte de una trilogía titulada "Las historias de la princesa Guarrindongui" que consta de tres películas: "La depiladora asesina", "Fóllame deprisa y sal corriendo" y "La secta". La princesa Guarrindongui es el nombre de la protagonista, que es Andrea, pero no hay secta, no hay nada de nada, ahora me voy a la cama porque mañana me examino del carnet, ¿vale?

* * * *

- Vengo de la parroquia de hacer unos arreglos florales y traigo un disgusto, Moisés.

- Ya te ha vuelto a decir don Ovidio que el niño está en una secta.

- No, no, es por la Chelo, me ha dicho que nos van a expulsar del consejo parroquial por haber apuntado al niño a esa autoescuela.

- Y, ¿qué les has dicho?

- Que ojalá la estallen los pechos y la salga ketchup.

- Eso está bien; ¿no has visto a don Ovidio?

- Sí, sí le he visto, estaba muy raro.

- ¿Raro?

- Sí, raro, como feliz.

- Sí, ya no te acuerdas de la cara que se te ponía cuando nosotros..., pues así.

- ¿Cuando nosotros qué?

- Olvídalo Moisés; sabes que estuvo hablando ayer con Andrea.

- Y ¿qué te ha dicho?

- Nada, que es una chica muy maja. También me ha dicho algo acerca de Dios.

- ¿De Dios?

- Sí, creo que ha dicho que se ha pasado buscando a Dios toda la vida en hospitales, en asilos, en centros de beneficencia, en barrios bajos y que por fin ayer vio a Dios en el asiento de atrás de un Fiat Uno.

- ¿No te ha dicho nada de niño?

- Sí, que es un chico muy despierto. Yo le he preguntado si le parecía bien que se tiñera el pelo de amarillo, y él me ha dicho que mientras no se lo tiña de azulgrana.

- Y ¿no te ha dicho nada del coro?

- Sí, me ha dicho que le parece muy bien tener el primer coro grunge de la ciudad.

- ¿Grunge?

- Sí, grunge.

- Mira, ahí viene el niño.

- Aprobé, ya tengo el carnet de conducir.

- ¡Ay mi niño!, ya es todo un hombre.

- Ya te digo mamá, quién lo iba a decir que me convertiría en un hombre en el asiento de atrás de un Fiat Uno.

- Qué bromista es este niño, se piensa que su madre no sabe que se conduce en el asiento de adelante.

- Oye Milagros.

- Dime Moisés.

- ¿Tú no me notas últimamente algo torpe con el coche?

- Pues sí, la verdad es que sí.

- ¿Sabes, Milagros?; creo que me voy a apuntar a esa autoescuela.

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